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¿Y después? El futuro de los medios de pago


Del metal al plástico. Breve historia de los medios de pago

El sistema de las tarjetas de crédito no está, ni mucho menos, agotado. Está en plena evolución y cada día surgen nuevos sistemas encaminados a mejorar el sistema y evitar el fraude. Pero paralelamente a esta evolución están surgiendo nuevos medios de pago que complementan al sistema de tarjetas de crédito y, quién sabe, quizá lleguen a sustituirlo algún día. Internet y la telefonía móvil están suponiendo un revulsivo para esta evolución, pero no son las únicas vías por las que se están desarrollando los medios de pago.

Los pagos a través del teléfono móvil permiten adquirir compras cuyo importe se carga en la factura del teléfono. En muchas ocasiones se pueden vincular también a una tarjeta de crédito, con lo que se combinan ambos sistemas de forma que permite tanto hacer pequeñas compras, como financiar gastos mayores. En Europa funciona desde hace años Paybox, sistema de pago a través del teléfono móvil que en 2002 ya superaba los 750.000 usuarios.

En España fue en 2001 cuando aparece la primera plataforma para el pago a través del móvil. Se trata de Mobipay España, considerada la plataforma de este tipo más desarrollada, que a finales de 2004 contaba ya con 400.000 usuarios. A mediados de 2003 Vodafone y Telefónica se unen para crear Simpay. Ambas plataformas hacen de España el quinto mayor mercado de pagos a través de telefonía móvil. En Málaga se ha introducido este sistema para pagar los transportes municipales y en otras ciudades se pueden pagar también, por ejemplo, los taxis.

Otro novedoso medio de pago sin necesidad de tarjetas se ha experimentado en Portugal. La petrolera Galp introdujo en 2004 un sistema por el que los usuarios asociados podían pagar a través de su cuenta mediante la huella digital. Es un sistema de identificación infalible que no permite falsificaciones (al menos en teoría). El usuario carga a su cuenta suscrita con la firma los importes de los repostajes con sólo poner el dedo en el lector. Puede indicar hacia dónde van a evolucionar los sistemas de medios de pago en un futuro porque, desde luego, se reduciría el fraude. Aunque no está de más señalar que el robo de una tarjeta de crédito sólo nos duele en el bolsillo y pulgares sólo tenemos dos.

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