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Monedas de oro, monedas de vellón


Del metal al plástico. Breve historia de los medios de pago

La acuñación de moneda supuso un importante paso. Aunque no llegó a sustituir plenamente al trueque, se fue generalizando durante 2.500 años. Pero antes de dar el siguiente gran paso (el de los billetes o, técnicamente llamado, el dinero fiducidario) le restaba pasar por un estadio intermedio. El caso español resulta paradigmático en ambos.

Durante los siglos XVI y XVII, a España llegaba multitud de oro y otros metales preciosos provenientes de América. Esto produjo un inicial exceso de dinero en la economía española, lo que provocó a su vez la primera situación sostenida en la Historia de inflación monetaria. Es decir, al haber más monedas los precios subían enormemente. Era lo que los historiadores conocen como el mal español: la inflación durante las épocas renacentista y barroca en España.

Pero el Siglo de Oro de las letras dejó de serlo en lo que respecta a la economía. Las deudas contraídas por los monarcas españoles, sobre todo con banqueros alemanes como los Fúcar, y las innumerables guerras a lo largo de todo el continente que mantenían, hicieron que gran parte del oro y la plata que venían de América apenas parara en la Península Ibérica, siguiendo un camino sólo de ida hacia otros países. La solución que se encontró era la de acuñar moneda de cobre: el vellón.

Hasta ese momento para la acuñación de una moneda se utilizaba la misma cantidad de oro que, en ese momento, valía la moneda. O sea, si diez gramos de oro valían un Ducado (moneda de la época), se utilizaban diez gramos de oro para acuñar un Ducado. Con la moneda de vellón no ocurría lo mismo: el valor del metal que se empleaba para acuñar la moneda era inferior al valor que ésta representaba. Así que eran monedas que nadie quería y que circulaban con mucha mayor celeridad que las que eran fundición de metales preciosos.

Un incipiente desarrollo financiero en Europa había generalizado ya el uso de obligaciones de pago, por los que un comerciante extranjero podía comprar en otro país a cuenta de un banco local que tuviera relaciones con los bancos del país de procedencia del visitante. Era el primer paso para la emisión de billetes.

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