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El fraude ¿cómo evitarlo?


Un pastel muy grande

Visa, por ejemplo, cifraba en 675,8 millones de euros el dinero que le había sido estafado a través de usos fraudulentos de sus tarjetas de crédito entre septiembre de 2003 y septiembre de 2004. Es una cifra astronómica, sí. Pero representa sólo el 0,063% del volumen de compras realizadas a través de tarjetas Visa en ese período. En España, Visa cifró el fraude sufrido en 34,2 millones de euros (lo que supone sólo un 0,03% del volumen de compras).Es un pastel muy grande y, por escaso que sea el porcentaje que consiguen arrancarle fraudulentamente, acaba resultando una porción enorme. La media mundial en lo que a fraude a través de tarjetas de crédito se refiere es el 0,065% del volumen de ventas. En cifras absolutas es una cantidad enorme, pero es un porcentaje asumible por las empresas.

En España, por ejemplo, la Asociación de Usuarios de Banca (Ausbanc) cifraba en 12 millones de euros al mes el dinero estafado a través de tarjetas de crédito durante 2004. los responsables de las grandes redes de tarjetas en España consideran el fraude en España algo anecdótico. Y efectivamente lo es si comparamos esos 12 millones al mes con el importe de 62.515 millones de euros que durante ese año facturaron la totalidad de terminales de punto de venta o los 93 mil millones que se sacaron en cajeros automáticos.

De hecho en España la ratio de fraude es menos de la mitad de la media mundial. Pero los estafadores utilizan cada vez métodos más sofisticados, lo que está obligando a una constante actualización de los sistemas de seguridad de las tarjetas de crédito. Además, doce millones de euros al mes es una cantidad asumible por las entidades financieras, pero no por los clientes. Aunque la responsabilidad del titular de la tarjeta es limitada ante los usos fraudulentos que se puedan hacer de ella, conviene conocer hasta dónde llega porque, realmente, un uso fraudulento de nuestra tarjeta puede ponernos en serios aprietos.

Además, las entidades financieras cobran unas comisiones altas para sufragar los gastos que les ocasionen posibles fraudes. La comisión que se cobra a los comercios, por ejemplo, por la utilización de los sistemas de cobro electrónico depende del cálculo de riesgo que el banco efectúa. Los sectores considerados más propicios a realizar fraudes a través de estos pagos pagan un porcentaje mayor de comisión, que puede llegar al 6%. La reducción de este tipo de comisiones al 1% para el 2008 requerirá una importante inversión en seguridad para reducir los fraudes, ya que no se va a poder utilizar esta comisión para compensar las pérdidas causadas por las estafas efectuadas a través de tarjetas de crédito.

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