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Más consejos para evitar el fraude


El fraude ¿cómo evitarlo?

Evitar coincidencias en la clave: Las asociaciones de consumidores alertan sobre el peligro de utilizar en la tarjeta de crédito la misma clave que usamos en el teléfono móvil o el ordenador. La utilización de las mismas claves en todos los sistemas en que necesitamos una es mucho más cómodo para nosotros. Pensemos que también es más cómodo para quien nos quiera robar utilizándolas.

Impedir que se lean sus datos: Las compras por Internet, aparte de los datos personales del comprador, sólo requieren datos propios de la tarjeta. Copiarnos el número de cuenta y la fecha de caducidad de la tarjeta puede ser suficiente para comprar a cuenta de nuestra tarjeta de crédito. Hay que vigilar nuestra tarjeta desde el momento que la sacamos del bolsillo y fijarnos bien en quién puede estar leyendo sus datos.

No facilitar datos a extraños: Obvio, ¿verdad? Y no nos referimos sólo a no dar la clave de la tarjeta. Durante un estudio realizado en Londres a mediados de 2004 para la feria Infosecurity Europe, se ofrecía a oficinistas que salían de trabajar una chocolatina a cambio de que se les dijera la clave secreta de su ordenador. El 71% de ellos accedieron, más de la mitad de ellos sin pestañear y el resto tras un momento de duda. Durante la edición de 2005 de la misma feria, el 92% de los encuestados dieron datos con los que se les podría suplantar en Internet a cambio de participar en un supuesto sorteo de dos entradas al teatro.

Las bases de datos son, hoy día, una mercancía comercial muy valiosa. Entre los clientes de una empresa pueden estar los clientes potenciales de otra. La confidencialidad está garantizada por la ley. Pero utilizar fraudulentamente esas bases de datos está al alcance tanto de los trabajadores de la propia empresa (que pueden ganar mucho dinero vendiéndola o utilizándola para beneficio propio) como que ladrones informáticos. Así que hay que tener cuidado con qué datos damos por ahí y qué uso se les puede dar.

Se podría recomendar mentir (probablemente sea alguien que quiera estafarte, ¿por qué perder tiempo discutiendo?), directamente si en alguna llamada de teléfono se nos pregunta la fecha de nacimiento, el nombre de la mascota o cualquier otra cosa que pueda ser utilizada para suplantarnos en Internet. No hay que olvidar que, cuando se olvida una clave, suelen ser este tipo de preguntas las que se nos hace para acceder a servicios en la red y que, para algunas operaciones con la tarjeta de crédito, se nos pide información como la fecha de nacimiento o la dirección.

Ante llamadas que dicen provenir de nuestro banco y nos solicitan información sobre nuestra cuenta no hay que dar ningún dato y, posteriormente, denunciarlo ante el banco. El banco tiene los datos de las cuentas de todos sus clientes, sería absurdo que les llamaran para pedírselos.

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