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Fomento de las tarjetas hasta 2008


Tarjetas de crédito en España

No hay que olvidar que las redes de cajeros son también las redes que instalan los terminales de punto de venta. Dichas comisiones son el único beneficio que estas redes obtienen de las compras a través de tarjetas de crédito, ya que simplemente hacen de intermediario entre el comprador y la empresa de crédito.

Así, para compensar la menor cantidad de ingresos debidos a las comisiones, se han propuesto realizar una importante campaña comercial para emitir más tarjetas. A las empresas que realizan el crédito, ya sea Visa, MasterCard o American Express, lo que les conviene, principalmente es aumentar el número de volumen de compras realizado a través de sus tarjetas. Estas entidades sí que ganan cuantiosos beneficios a través de los intereses que generan esos volúmenes de compras. Pero las redes que en cada país gestionan los cajeros y los puntos de venta tan sólo ingresan las comisiones anuales de mantenimiento de las tarjetas y las comisiones que cobran a los comerciantes. Si éstas se reducen, su prioridad será emitir más tarjetas y que se realicen con ellas más transacciones.

Desde noviembre de 2005 hay un acuerdo de las entidades financieras para invertir tres millones de euros para el fomento de los sistemas de cobro electrónico entre los comerciantes españoles. Aunque, sin duda, la mejor promoción que han podido hacer ha sido la reducción de esas comisiones (que hace unos años podían alcanzar el 5% del importe de la compra). Multitud de comercios se negaban a aceptar tarjetas o, incluso, fingían tener estropeado el terminal para no tener que pagar esa comisión. En 2005 la media del importe de éstas era de un 2,34%, según el acuerdo, el 2006 se reduce a 1,4%, en 2007 al 1,3% y, por último, en 2008 al 1,1%.

Este acuerdo pretende ser un revulsivo tanto para la reducción del IPC (cuyo descenso debido a esta bajada de las comisiones se llega a cifrar en un cuarto de punto) como para la utilización de las tarjetas de crédito, que en España se utilizan todavía menos que en el resto de Europa. Tanto en número de transacciones como en valor medio de esas transacciones esto es cierto si nos comparamos con otros países europeos de nuestro entorno, aunque con una media de 69 euros por compra, superamos la media europea (que incluye ya a los nuevos países de Europa del Este).

Así que, aunque nuestra red de cajeros y de terminales punto de venta es la mayor de Europa (y segunda del mundo) puede ser que crezca todavía un poco más después de esta medida. Aunque quizá parezca un poco exagerado atribuir un tan alto potencial de crecimiento a España respecto al mercado de tarjetas de crédito como hacen las entidades financieras, ya que nuestro país representa ya algo más del 10% del volumen de negocio de las entidades de crédito a través de tarjetas en Europa y tiene un bastante alto nivel de tarjetización (curioso término que utilizan los bancos para referirse a la cantidad de tarjetas emitidas por habitante).

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