¿Quiere saberlo todo acerca de las tarjetas de crédito?
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¿Más dinero?
Un crédito fléxible
Efectivamente, la sensación que confiere el utilizar la tarjeta de crédito es que se puede disponer de más dinero. Pero ese dinero del que disponemos para realizar compras es caro, es decir, genera unos intereses y realmente, se acaba pagando más. Así que se dispone en el momento de más dinero del que tenemos, pero a costa de en el futuro disponer de menos dinero.
Es lo malo que tienen los préstamos: que hay que pagarlos. Sí, se pagan poco a poco y, como dicen la mayoría de los usuarios se paga tan poco a poco que no te das cuenta. Pero hay que darse cuenta. De lo que se paga y de lo que nos cuesta pagar a crédito. En realidad, con la tarjeta de crédito no tenemos más dinero, tenemos menos, pero, por contra, lo tenemos ya.Normalmente la tarjeta se utiliza para gastos de consumo. En un momento dado podemos tener la necesidad de gastar más de lo que tenemos y podemos necesitarla. Pero el dinero no es gratis. Hay que devolver bastante más de lo que realmente hemos gastado en las compras. Por ello es importante planificar el gasto si queremos optimizar nuestra capacidad de compra, actual y futura.
Comprar con la tarjeta es el proceso contrario a ahorrar antes de realizar la compra. En muchas ocasiones no podemos esperar para realizar la compra. Podemos necesitar la lavadora ya. En ese caso sí que es preferible pagar con la tarjeta, aunque a la larga nos vaya a costar más.
Ir acumulando gastos pequeños en nuestra tarjeta de crédito, a los que se puede hacer frente sin necesidad de pedir el préstamo (que en definitiva es lo que hacemos al cargarlos en nuestra cuenta de la tarjeta) no es la mejor manera de organizar nuestro presupuesto. Esas pequeñas compras generan intereses y acaban costando mucho más. Por lo que es mejor reservar la tarjeta de crédito para gastos necesarios a los que no se puede hacer frente en el momento en el que surge su necesidad.
Los directores de bancos están acostumbrados a recibir solicitudes de crédito con las más peregrinas intenciones. Unas vacaciones en islas paradisíacas, la oportunidad de hacer un crucero, la intención de pasar las fiestas patronales sin privarse de nada... son muy habituales.
En Sevilla, por ejemplo, cuando se acerca la feria se solicitan créditos simplemente para celebrarla sin reparar en gastos. Si el banco considera que se va a estar en disposición de pagarlo, se aceptan esos créditos. Pero si tenemos la imperiosa necesidad de tomarnos unas vacaciones por todo lo alto porque estamos estresados, ¿no lo estaremos más cuando volvamos y tengamos que pagarlo con el plus que suponen los intereses?
Aprender a hacer un uso racional de la tarjeta y del crédito en general no es sencillo. Pero si ni tan siquiera nos lo proponemos, no lo lograremos nunca. Hacer el cálculo de cuánto nos va a costar lo que paguemos a través de crédito antes de realizar las compras es un hábito que poca gente tiene pero que podría ayudarnos a utilizar mejor la capacidad de compra que los créditos nos permiten.
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- 1 - UN CRÉDITO FLÉXIBLE: La cuenta de crédito va sumando ...
- 2 - Un crédito como otro cualquiera
- 3 - Un crédito como otro cualquiera
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